- 7 de septiembre de 2016

Impulsan en las JAIIO a cambiar la educación tecnológica argentina

En la apertura de las JAIIO 45, Carlos Pallotti, señaló que este encuentro anual organizado por SADIO convoca a la intelectualidad en el campo tecnológico argentino y es por ello un ámbito apropiado para tratar las políticas del sector. Pallotti llamó a crear más empleo de base tecnológica, atento a que es el segundo campo de las exportaciones argentinas -u$s 6500 millones en 2015- y enfatizó el papel de capacitar para contar con expertos en los nuevos modos de producción de esta época.


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En la mesa inaugural de las JAIIO 45, Rosita Wachenchauzer, presidente del encuentro; Aníbal Jozamy, rector de la Universidad de Tres de Febrero, anfitriona de las jornadas y Carlos Pallotti, subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos. Pallotti enfocó su mensaje en ¿Cómo está la industria y qué se prevé y proyecta desde el Gobierno? Comenzó expresando que: aún en el marco de la recesión que afecta a la Argentina, la industria tecnológica y, en especial la informática, viene creciendo en empleo y en exportaciones. El texto que sigue fue tomado a vuelapluma de su mensaje en la apertura de la jornada:

Cuanto conforma el amplio campo de la economía del conocimiento argentino, pasó en 2015 a ser el segundo sector exportador, al lograr un monto de u$s 6500 (u$s 5800 en 2014); una cifra notable si pensamos que este campo no existía 15 años atrás y se prevé que será superior en este 2016. Las empresas informáticas emplean a unas 90000 personas -dentro de los 415000 que ocupa la economía del conocimiento en su conjunto-.

Pallotti dijo que el Gobierno del que participa tiene tres grandes objetivos: Pobreza Cero; Combate contra el narcotráfico y Creación de empleo como factor de inclusión social. Y enfatizó que éste es, precisamente, un gran objetivo de su gestión y trazó el marco mundial y local en que se encuadra crear más empleo:

En el mundo -dijo- está cambiando la matriz del empleo y se habla de la servificación -una palabra horrible- de los bienes y servicios, pero que describe las transformaciones que estamos viviendo. Cada vez hay más inclusión de la tecnología en la producción de bienes, al punto de que hoy un automóvil no es solo acero y aluminio, sino que un 30% a 40% es ya tecnología embebida. Y no hablemos de los satélites donde esta inclusión lleva más del 80% y una total participación de la economía del conocimiento.

Y en la producción tradicional -observó Pallotti- decaen los empleos manufactureros y ganan las ocupaciones intelectuales, sobre todo aquellas que son cerebro intensivos, donde se necesitan intelecto y capacidades diferentes. No escapa a nadie -dijo- que asistimos a una súper demanda de programadores o ingenieros en software, mientras que tenemos desempleo donde hay trabajos mano de obra intensiva.

Pero esta matriz está cambiando como fue en la época de la Revolución Industrial donde el concepto del artesano pasó a ser el obrero industrial y nadie se daba cuenta acabadamente de lo que estaba ocurriendo. Recién 30 años después llegaron los economistas y señalaron que lo que ocurrio fue una revolución industrial. Cambió la matriz productiva y ahora está pasando algo por el estilo.

Los países están discutiendo ¿Qué hago con la transformación productiva? ¿Cómo hago para que una empresa textil sea competitiva en el mundo proveyendo productos de consumo masivo, como los que vienen del sudeste asiático? Tengo que pelear por definir cómo corto, cómo hago más rápido una prenda; cómo hago para que la producción sea más automatizada y la labor manual sea más intelectual. Todo esto genera una serie de nuevos desafíos que, como sociedad, tenemos que considerar.

Y en esto tenemos que reivindicar algunos pasos que la Argentina ha dado -expresó Pallotti-. Por ejemplo, en el año 2007, se transformó en ministerio la secretaría de ciencia y tecnología y con eso se puso en el tapete el papel de la tecnología en buena parte de la sociedad y sobre todo en quienes toman decisiones, aquellos que tienen la mirada económica. Y luego se convocó a protagonistas como Lino Barañao y Alejandro Ceccatto que venían de esa actividad para guiar esas políticas y que este gobierno (el de Mauricio Macri) ratificó.

Y creó algo más -añadió Pallotti-. Creó el área a la cual pertenezco, la de Producción. Ahí donde hay que atender el núcleo duro de esta problemática, ya no el desarrollo tecnológico, sino donde hay que crear empleo y creó un área específica, el área del desarrollo tecnológico, para ponerle foco y me enorgullece que me hayan llamado para darle empuje.

Quiero concentrarme en la creación de empleo, base de una sociedad civilizada. Tener más empleo, más industria, significa apoyar a los emprendedores; necesitamos más emprendedores. Unos días atrás, una empresa del conocimiento -MercadoLibre- pasó a valer más que una empresa de la economía real -YPF-, demostrativo del cambio de paradigma.

Afortunadamente esto va ocurriendo en la Argentina y se ha enviado un proyecto de ley al Congreso para favorecer el emprendedorismo. Para dar lugar a esas cosas que tenemos en la cabeza se hagan realidad y crear empresas que creen riqueza y empleo.

Generar mas empleo también exige hacerlo en toda la geografía argentina. Necesitamos que los polos y enclaves productivos cada vez tomen más fuerza, más musculatura. Y no concentrado en Buenos Aires, sino en las fuentes donde están las universidades, donde los chicos pueden estudiar y que, sin necesidad de dejar sus hogares, consigan empleo.

Atento -enfatizó Pallotti- a que estos 6500 millones de dólares de exportación pasan por un cable. No pasan por un puerto, ni por una ruta; pasan por un cable, un cable de fibra óptica. Ese cable puede estar conectando en cualquier parte del país. Por ello precisamos que ARSAT termine de alumbrar los 15000 kilometros que se está queriendo iluminar, además de la visión social de conectar a los pueblos chicos, que conecte los lugares donde producimos.

Necesitamos que los chicos que están en Posadas o en Apóstoles, estudien en Misiones; los que están en Salta, Jujuy, Resistencia o Santiago del Estero, no se vayan a trabajar a Rosario, Santa Fé o Buenos Aires. Sino que permanezcan ahí si les damos las estructuras y en eso estamos empeñados y todos saben que estamos trabajando muy fuerte.

También necesitamos que se apoye a las pymes, para que dejen de ser pymes. Debemos considerar que toda pyme es una transición hacia una empresa de mayor tamaño. Deberíamos tratar de que las micro sean medias y las medias sean grandes, porque esa es la forma y si entendemos que no vamos a competir en el mundo si no hacemos conglomerados. Porque el partido no se gana si no es colectivamente y en gran volumen.

Argentina tiene por suerte o por desgracia un saldo exportable muy grande en informática. ¿Por qué por desgracia? Porque la economía argentina no absorbe todo lo que somos capaces de hacer. ¿Por qué? porque los grandes sectores productivos no son capaces de incluir informática y muchas veces están atrasados mientras nos sobra gente como ustedes (SADIIO), que son los que crean este saldo exportable. Es bueno, claro porque nos genera divisas y nos abre hacia el exterior y competir en los grandes centros.

Una vez me dijo Juan José Campanella: “Voy a hacer Metegol, como si no estuviera hecha en Argentina, de modo que nadie pueda decir: Ah, como está en Argentina no tiene la calidad eximia que exige el mercado mundial”. El quería competir con Pixart, con Disney y competir en ese nicho y es ahí adonde tenemos que ir porque somos los mejores, no porque seamos los más baratos, sino por nuestro servicio, nuestro know how y por una gran calidad que nos hace diferentes.

También es cierto que generar más empleo requiere de más inversiones. Y la Argentina ha recibido inversiones. Tal vez recuerden que a principios del año 2000 apareció Motorola, la primer empresa que dijo: me voy a instalar en la Argentina. En aquel momento fue todo un shock y algunos dijeron: se va a llevar todo; no va a quedar nada…

Y la verdad es que no fue así y estamos en los índices internacionales porque hay un cluster en Córdoba que produce con alta calidad y también porque entre sus empresas estaba una compañía como Motorola, que le dió más prestigio y ayudó al ecosistema. Y así le siguieron empresas como Intel, como Microsoft y otras.

Por supuesto que no todas las inversiones se integran al ecosistema y allí es donde deben estar las políticas públicas que apoyen y atraigan más inversiones. Y puedo afirmar que estamos recibiendo inversiones tras inversiones. Les cuento que todas las semanas tengo visitas de ejecutivos del ámbito de la informática, que me hablan de que van a agrandar sus posiciones o que vienen a instalarse en la Argentina.

Y de la misma manera debemos ampliar el financiamiento. Nosotros no podemos caer en el error de apoyar a una empresa que crezca y crezca y un día se internacionaliza y se va. ¿Para qué sirvió toda la política de apoyo del Estado? Sí, generó empleo por unos años y luego desapareció. Para eso necesitamos darle condiciones y, en lugar de que siempre se esté licuando para crecer, precisamos darle acceso al capital y a fuentes de financiamiento.

También tenemos claro que para crear más empleo necesitamos fortalecimiento empresario. Necesitamos, si se quiere, mejores empresarios; necesitamos capacitar a nuestros empresarios; a la clase dirigente empresaria, para que vayan pensando en el mañana, no en su negocito chiquito sino en la evolución a mediano y largo plazo. A favor tenemos una clase productiva con inclinación asociativa. Pero tendremos que ahondar en eso.

Para tener más empleo también tenemos que tener más desarrollo científico aplicado. Y JAIIO es un ámbito adecuado para esto. Necesitamos hacer mucha más ciencia, pero fundamentalmente más ciencia aplicada. La fortaleza de nuestras exportaciones estará dado por la cantidad de personas que tenemos para producirlas y lo que tenemos que hacer es que esa persona exporte mucho más. Si hoy estamos en el orden de los u$s 40.000 por persona y por año, tenemos que llevarlo a los 60 a los 80 y, por qué no, a los 100.000 dólares por año por persona.

Por eso -continuó Pallotti- tenemos que hacer cosas diferentes; cosas de mayor nivel y eso lo va a producir el sistema científico, siempre y cuando se apalanque con el sistema industrial y viceversa. Sé que no es fácil; lo hemos discutido mucho en las JAIIO, pero es la única alternativa. Precisamos que buena parte de nuestros científicos estén aplicando sus desarrollos a cosas que luego otros puedan llevar a la práctica de una manera comercial y más poderosa. Y de la misma manera necesitamos que las empresas se vuelquen a apalancar al sistema científico-tecnológico.

No estoy diciendo dejar de investigar en ciencias básicas; no, nada de eso. Pero tengamos en claro que la Argentina se va a desarrollar en la medida en que tengamos más empleo y eso solo lo lograremos entre todos, lo cual no es poca cosa.

Más empleo también significa capacitación de los recursos humanos. Argentina tiene que hacer un gran vuelco en la matriz educativa y tiene que hacerlo con inteligencia. No podemos tener una matriz educativa al estilo del Siglo XIX o si quieren del siglo XX cuando está terminando ya el segundo decenio del Siglo XXI. Hoy por hoy el sistema educativo tiene que acompañar estas transformaciones. Necesitamos más carreras ligadas a esto. Necesitamos más chicos estudiando estas carreras, porque sino, nos quedamos con la industria y las actividades productivas que venían de años anteriores. Actividades que, nos guste o no, cambian porque el mundo cambia y nosotros necesitamos capacitar a nuestra gente.

Queremos capacitar y creemos que hay que hacer un gran esfuerzo en todo lo que es educación. Tenemos que dejar algunos clichés o ciertos corséts que no nos permiten desarrollarnos. ¿O vamos a hacer una informática de elite, para muy poquitos, para muy selectos? ¿O no nos vamos a dar cuenta de que el mundo nos está llamando?

Debemos dejar de pensar en el sentido de: No, no vamos a enseñarles algo que después no se aplica. ¡Macana! El que está aprendiendo después vuelve y se reentrena. Nunca hemos formado gente que después no tenga aplicación. Hoy por hoy, el sector informático está a pleno. aun con gente que como yo estudiamos RPG o Cobol (Assembler, no y se disparan algunas risas en el auditorio).

Tenemos que ver que la capacitación es un proceso nuevo. Tenemos que ver la educación por competencias. ¡No es menor este tema! Y no podemos seguir basándonos en la educación del Siglo XX. El millennials que trabaja en muchas de las empresas o estudian en las universidades, tienen una concepción diferente a nosotros que pensamos que tenemos la realidad, porque tenemos 50 o 60 años… ¡Macanas! Ellos tienen una visión de la realidad que no está tan fuera de foco. Y nosotros desde el Gobierno vamos a proponer en poco tiempo más un gran plan para la informática, en el que ya estamos trabajando.

No digo gran plan porque lo hayamos pensado nosotros. No estamos pensando la quintaesencia de la educación. Creemos que si no hacemos entre todos un gran esfuerzo y no en el solo sentido del sector informático en el que todos estamos convencidos de que tenemos que tener más gente; sino en el sistema educativo y en la sociedad en general no vamos a tener chances de entrar en el Siglo XXI y qué vamos a estar haciendo: ¿peleándonos todos por la misma torta? Ese es el tema, tenemos que hacer una torta más grande.

Salgamos de esa discusión: si vos te estás llevando esa partecita, a mi dame la otra… No, y uno de los sectores que tiene chance de hacer este cambio es éste. No le pidan al sector textil que haga la gran transformación argentina. Y esto sin desmedro del sector textil, sino comprender que no va a venir por ahí tener uno o dos puntos más del PBI; ni al metal mecánico o automotriz, no. Lo vamos a generar acá. Pensemos que para generar el 1% del PBI -¡qué es un montón!-, lo único que necesitamos es más gente. Si formamos 70 u 80 mil personas y las empleamos, eso genera un 1% más del PBI argentino.

Un 1% más que cambiaría la matriz económica y productiva de la Argentina y entonces ¿cómo no vamos a ser inteligentes? Podemos, así como en su momento las grandes motrices fueron la industria y el campo, como grandes generadores de riqueza. Bueno, tenemos que ser conscientes que el sector tecnológico es el que puede cambiar la matriz argentina y tener más empleo es una Argentina más integral, más inclusiva. Es una Argentina con mayor riqueza y más chances.

Finalmente los convoco a todos y no por el color político; a todos, para hacerlo de una manera o de la otra. Estoy seguro de que fuere del color político que fuéremos, hay cosas que nos unen y esta es una; la oportunidad de impulsar el desarrollo tecnológico. Yo los convoco y convoco a SADIO por ser el gran continuador de estas jornadas, a que sea el lugar para debatir estas cosas, pero debatiendo proactivamente, sin quedarnos, porque a partir del día siguiente podemos estar haciendo cosas merced al consenso que logremos.

Me parece que SADIO es el ámbito adecuado y son tiempos para desarrollarnos en este sector. No estoy hablando de la economía global, sino de ponernos de acuerdo en ser la locomotora que impulse buena parte de la estructura productiva argentina.

Y, como nosotros somos muy proactivos, vamos a estar con un stand atendiendo a las empresas para que conozcan los recursos destinados a apoyar a las pymes. Tenemos el PreSoft, que hemos sacado hace poquito, por el cual la micro y pequeña empresa puede tener un acceso rápido al financiamiento. O apoyos no reembolsables. Tenemos la Ley del Software, tenemos la Ley Audiovisual. O sea una serie de instrumentos para que quienes quieren consultar, habrá gente respondiendo a las inquietudes.

Tags: Aníbal Jozamy, ARSAT, Carlos Pallotti, economía del conocimiento, informática, JAIIO, Rosita Wachenchauzer, SADIO

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