- 14 de febrero de 2017

Danza celestial entre una lejana estrella y un planeta que la orbita

Astrónomos del MIT observan por primera vez la mutua interacción entre un planeta y su estrella pulsátil, que vibra notoriamente en ciclos de 87 minutos cuando aquel se acerca. La estrella está ubicada a unos 400 años luz de la Tierra y mide unas ocho veces la masa del gigantesco planeta Jupiter.


 

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La estrella identificada por los astrónomos como HAT-P-2 y su planeta de igual nombre con el agregado de la letra b -HAT-P-2b- brindó a los científicos del MIT y otros centros de investigación, un espectáculo único tras el análisis de 350 horas de filmación en que el planeta de enorme masa gaseosa, traza su recorrido eliptico en torno a ese lejano sol.

Julien de Wit, del MIT’s Department of Earth, Atmospheric and Planetary Sciences, expresó el asombro de que “el planeta puediera influir sobre la estrella, pero efectivamente lo hace”. Y agrega: “Hay un vínculo físico entre ambos, pero por el momento, no podemos explicar el fenómeno que induce en la estrella”.

Las escenas registradas por el Spitzer Space Telescope, de la NASA, revelan los cambios de brillo y una oscilación en ciclos de 87 minutos en los que la estrella parece vibrar en exacta armonía con el planeta que la orbita. En esa danza celestial que se prodigan ambos astros, la temperatura del planeta al acercarse sube a altísimas temperaturas o a heladas marcas cuando se aleja.

Es en esos acercamientos de ambos cuando los astrónomos observan como la estrella se vuelve pulsátil y ello confirmaría que el planeta influye sobre aquella. “Es un misterio -dice de Wit- pero es grandioso por que demuestra que nuestra comprensión de cómo los planetas influyen sobre las estrellas, es aún incompleto”.

Fuente MIT

 

Tags: estrella pulsátil, HAT-P-2, HAT-P-2b, MIT, NASA, órbita, planeta

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