- 26 de junio de 2015

Maria Elena Villa Abrille reflexiona sobre el tabú del sexo

Maria Elena Villa Abrille es psicóloga clínica y una de las tres sexólogas latinoamericanas especializadas en discapacidad. En esta entrevista hablamos sobre sexualidad y tecnología, discapacidad, tabúes y el poder de la reinvención.


Maria Elena Villa AbrileMaria Elena se reconoce transgresora. Tras recibirse de psicóloga clínica en la Universidad de Buenos Aires (UBA), fundó el área de discapacidad en el PAMI y se convirtió en un referente a nivel nacional. En Mayo de 2015 recibió la bandera de la paz en el Senado y un cuadro de pionera por la discapacidad en Córdoba. Humilde, reconoce que jamás pensó que “iban a valorar así mi trabajo de tantos años. Lo hice porque me gusta y tengo vocación de servicio”.

Charlamos en su consultorio, en el barrio de Recoleta, en la capital argentina. Allí conviven plantas, regalos de pacientes, libros y almohadones de colores. Un lugar relajado, lleno de vida, donde alguien alguna vez le dijo que todo volaba.

¿Qué efectos tiene la tecnología sobre la sexualidad?

– Por un lado la tecnología acerca, facilita y genera nuevas formas de seducción. Sin embargo, vivimos en una época donde estamos rodeados de tecnología de alta gama y relaciones humanas deterioradas. La sexualidad es un derecho que no tiene que involucrar una relación genital. La tecnología quita las posibilidades de encuentro y genera mucha incomunicación en las familias.

– ¿Qué pasa cuando mezclamos tecnología, sexualidad y discapacidad?

– La tecnología es positiva porque las personas con discapacidad pueden tener una sexualidad tan activa como la de cualquier persona. Es una forma de conexión que lamentablemente suele quedarse en el plano virtual. Un paciente una vez me dijo todas me abren la puerta pero ninguna se anima a cerrarla. Todavía hay prejuicios y mucho foco a la cultura de la imagen

– En 2014 el gobierno porteño lanzó el sitio Chau Tabú para difundir información sobre salud sexual y reproductiva entre adolescentes y jóvenes. ¿Cómo analizás su recepción polémica?

– Hablar de sexualidad desgraciadamente sigue siendo un tema tabú. Muchos sectores están en contra de que un organismo oficial lance información  sobre sexualidad de forma masiva. Creen que es algo que solo se menciona en casa. Sin embargo, la educación sexual no es diferente a aprender a peinarte, vestirte, hacer los deberes. Forma parte de nuestra vida.

– ¿Cómo nos afecta este hermetismo?

– Los chicos llegan a la vida con una información errónea, que no es la realidad ni la verdadera. La Fundación Huésped informa que los sectores etarios con más riesgo de contagio de sida son los jóvenes, las personas con discapacidad y la tercera edad. Los sectores donde uno generalmente piensa que no pasa nada.

– Qué paradoja porque con la tecnología el sexo está en todos partes…

–  Pero a la vez la prevención, el cuidado y el conocimiento están en pocos lados. Al VIH nadie lo busca, a la discapacidad nadie la busca, nadie la elige. Pero está, aparece, irrumpe y te cambia la vida.

  ¿Por qué hay tan pocos sexólogos enfocados en discapacidad?

–  A nadie le gusta trabajar con personas con discapacidad porque lo primero que buscan es la enfermedad. No son capaces de escucharlos como personas. La discapacidad irrumpe y vos la tomás o la dejás. Ahora si la tomás, la tomás como un compromiso de por vida, como me pasó a mi.

– Tu vida transitó por muchos ejes. Sos terapeuta, sexóloga y hasta payadémica. Es imposible definirte en una sola palabra.

– Me invento y reinvento constantemente. Una merece reinventarse, porque sino la vida es aburridísima. Tengo una visión de cambio muy importante. Ejercito mucho el desapego, me gusta dejar espacios a la gente joven. Mi sentido en la vida es que he trascendido y trasciendo en todas las personas que pasan por acá y a su vez ellas han trascendido en mí.

Tags: discapacidad, Maria Elena Villa Abrille, sexualidad y tecnología, VIH

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